GO’EL: EL DIOS PARIENTE (1 de 14)

PRESENTACIÓN

El estudio que iré publicando por entregas tiene su origen en Conferencias dadas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República (Uruguay).
Se publicó en la revista de las Facultades de Teología y Filosofía de los jesuitas en San Miguel, Buenos Aires: Stromata 54 (Enero-Junio 1998) pp. 33-83

Del Dios Pariente al Dios Padre
El Dios Pariente (Go’el) es el corazón de la teología bíblica. Si muchos han creído encontrar en la teología de la Alianza el corazón de la cultura y de la religión bíblica judeo-cistiana, la Alianza no se entiende bien si no se la coloca a la luz del parentesco divino con el pueblo de Dios y luego con los hombres. Este Tema de la revelación bíblica ilumina todos los ámbitos de la reflexión sobre la fe, es decir de toda buena teología.

El paso de la Antigua a la Nueva Alianza no se entiende bien sino a la luz de la revelación del Dios Pariente en el Antiguo Testamento y del Dios Padre en el Nuevo.

Por eso la revelación bíblica del Dios Pariente interesa principalmente para entender en qué consiste la salvación: por qué salva, cómo salva Dios a Israel y a los hombres.
También ayuda a comprender qué es la gracia divina y cuáles las virtudes y cuál es la esencia divina del amor humano, del matrimonio y la familia.

También importa para la exégesis de pasajes como Mateo 25,31-46 o Hechos 9,3-5, donde se pone en juego la ‘personalidad colectiva’  «corporativa».

Sin ella no se comprende la naturaleza verdadera de la solidaridad de Dios con su pueblo. Pero tampoco la gravedad de la ingratitud del Pueblo con su Dios. Su interés se extiende a todos los aspectos de la teología, puesto que toca a la comprensión de Dios mismo, al explicar el principal de sus atributos.

Pero entre ellos, interesa al aspecto de la teología que se llama eclesiología, Es decir su reflexión sobre la naturaleza de la Iglesia. Por eso es importante para la renovación de la conciencia eclesial en aquella dirección que le ha señalado la Lumen Gentium: la Iglesia pueblo de Dios, no como simple metáfora o analogía, sino en un sentido muy místico y muy eficaz y práctico a la vez.
Este aspecto de la revelación bíblica ilumina todos los ámbitos de la reflexión sobre la fe, es decir la teología.

Me he ocupado de él en el pasado en varias ocasiones y publicaciones:

+ Goel: Dios libera a los suyos, en: Revista Bíblica (Arg) 33(1971/1) Nº 139, pp.8-12
+ Goel: El Dios Pariente en la Cultura Bíblica, en: Stromata 54 (Enero-Junio 1998) pp. 33-83
[Stromata es la revista de las Facultades de Filosofía y Teología, Universidad del Salvador (Área San Miguel, Argentina),

+ Contenidos de este estudio fueron retomados en: El Fiel Laico en el Horizonte de su Pertenencia. Aspectos Bíblicos de la Teología del Laicado. en: Stromata 44(1988)423-474; 45(1989)191-233; y en el volumen colectivo Laicado: Comunión y Misión, H. Bojorge, J.A. Rovai, N.T. Auza,  Ed. Paulinas, (Col. Teología) Bs. As. 1989; pp. 7-111. [Trabajo presentado en la VIII Semana Nacional de Teología, de la Sociedad Argentina de Teología, La Falda, Córdoba 1-4 Ag. 1988]; el tema del Dios-Go’el especialmente en las pp. 50-54]
 

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