GO’EL: EL DIOS PARIENTE (12 de14)

Dios protege a Jacob en su reencuentro con Esaú



¿Raíz teológica de lo antropológico? ¿o viceversa?
El problema de qué es primero, la institución familiar del goelato que inspira una fe en un Dios pariente, o la fe en un Dios pariente que motiva un tipo de conducta e institución familiar, se muestra -a esta luz- como un falso problema.
Es un planteo ajeno a la cultura bíblica y que impide reconocer su idiosincrasia.
Las ciencias de las religiones zanjan la discusión señalando la función normadora del epos en relación al ethos.

En la visión bíblica no es posible separar la esfera familiar-profana y la esfera religiosa. Desde que Dios es miembro del nosotros familiar-tribal-clánico-nacional y más tarde eclesial, esa pertenencia establece una única estructura de relacionamientos según la cual lo que se hace con un miembro del nosotros toca a todos los miembros del nosotros y por lo tanto a su miembro constituyente: el Dios Goel de todos.

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