JOSÉ ANTONIO PAGOLA
OBISPO y TEÓLOGOS SEÑALAN SUS ERRORES

EL LIBRO DE PAGOLA:
«JESÚS: APROXIMACIÓN HISTÓRICA»
HARÁ DAÑO
EL «JESÚS» DE PAGOLA NO ES EL JESÚS DE LA IGLESIA

 

«El que torciere las sentencias del Señor en interés de sus propias concupiscencias, ese tal es primogénito de Satanás» [Carta de San Policarpo a los Filipenses VII, 1]

Carta Pastoral de Mons. Demetrio Fernández, obispo de Tarazona,
a propósito del libro de J.A. Pagola

Me llegan noticias de que el libro de J.A. Pagola (Jesús. Aproximación histórica, PPC, Madrid 2007, 544 pp) se está vendiendo como rosquillas. Incluso en una de mis visitas pastorales de hace pocos días, quisieron regalármelo como el mejor de los presentes.
               Así se lo habían sugerido en la “librería religiosa” de turno. En nuestra hoja diocesana, común para todo Aragón (16.12.2007, p. 7), venía publicitado y recomendado como libro de formación. En muchas comunidades religiosas, es el regalo obligado de Navidad para una hermana o para la madre superiora, que lo pondrán a disposición de todas, como el libro de moda. No han faltado diócesis, incluso, en donde se ha hecho una presentación cuasi-oficial de la obra, sembrando confusión en tantos fieles católicos.
               Algunos curas de mi diócesis me han preguntado perplejos por esta obra. Si de un libro bueno se tratara, la difusión me alegraría, porque se trata de dar a conocer a Jesús. Pero leyendo detenidamente su contenido, me produce profunda preocupación que este libro se difunda tanto, y precisamente en torno a la Navidad. El “Jesús” de Pagola no es el Jesús de la fe de la Iglesia.

Este libro, que se lee con gusto por el buen estilo literario de su autor, sembrará confusión, también en mi diócesis, pequeña y humilde, que vive influenciada como todas por los fenómenos de masas, tantas veces provocados con gran aparato mediático. Muchos de sus lectores no tendrán elementos de juicio, y confían que sus pastores les alerten de los peligros que pueden acechar su fe en Jesucristo, el Jesús que anuncia la Iglesia y que es el único salvador de todos los hombres. Movido por esta inquietud pastoral, escribo estas notas que no pretenden ser exhaustivas y animo a otros, pastores y teólogos, a que examinen con atención este libro que tanta difusión está teniendo, y que tanto daño puede hacer a nuestros fieles, sobre todo a los más sencillos.
               Es un libro que presenta a un Jesús vaciado y rellenado, según la técnica de la desmitologización promovida por R. Bultmann, y que otros autores han seguido en las últimas décadas: E. Schillebeecx, J. Sobrino, etc. cada uno a su manera. Se trata de aplicar acríticamente el método histórico-crítico (en sí mismo válido, pero que tiene sus límites) e ir seleccionando aquello que cuadra con el a priori que uno se ha formado. Por este camino podemos presentarnos un Jesús a nuestra medida y a nuestro gusto, según la moda del momento, y hacerlo además con argumentos de crítica histórica. Pero ese Jesús debe someterse críticamente a la fe de la Iglesia. Dicho de manera sencilla, se presenta un Jesús en el que se seleccionan rasgos, se amplían otros, se suprimen bastantes, sin ninguna referencia a la fe de la Iglesia, que de manera viva nos ha transmitido a lo largo de los siglos el Jesucristo auténtico, el único que puede salvar. 
               Hay un silencio total sobre la reflexión que a lo largo de la historia ha realizado la Iglesia, particularmente en los siete concilios ecuménicos de la Iglesia indivisa a lo largo del primer milenio. Es como si la Iglesia hubiera adulterado el mensaje y tuviéramos que acudir a las fuentes más puras para reencontrar al Jesús perdido, y todo ello so pretexto de historicidad. Esto me suena al prejuicio de A. Harnack (1851-1930), historiador protestante liberal, maestro de R. Bultmann (1884-1976). Por el contrario, la monumental obra del católico A.Grillmeier (1910-1998), honrado con la dignidad
cardenalicia en sus últimos años por Juan Pablo II, ha demostrado minuciosamente que la fe de los primeros concilios (sobre todo, Nicea, Éfeso y Calcedonia) ha sido una obra impresionante de des- helenización de la fe.
               Es decir, cuando la fe sobre Jesucristo ha corrido peligro de ser asfixiada por el helenismo que era la ideología de la época, la Iglesia en Nicea (325), Éfeso (431) y Calcedonia (451) ha devuelto esa pureza de la fe, proclamando las definiciones que rezamos en el credo. Las definiciones de los concilios, por tanto, no son encorsetamiento de la pureza evangélica en fórmulas dogmáticas que nos distancian del auténtico Jesús histórico, sino que, gracias a tales concilios, ha llegado hasta nosotros la pureza de la doctrina predicada por Jesús, ha llegado hasta nosotros la imagen auténtica de Jesús de Nazaret. La Iglesia de todos los tiempos, también la Iglesia de nuestros días tiene esta preciosa y grave responsabilidad: la de rescatar a Jesús de las ideologías de moda y presentar el auténtico Jesús, el Hijo eterno de Dios hecho hombre, el Cordero de Dios que ha derramado su sangre por nosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados, el Jesús de Nazaret que nos presentan los evangelios y los demás escritos del Nuevo Testamento, el que la Iglesia ha presentado a lo largo de los siglos como el único salvador de todos los hombres.
              Jesús es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello. J.A. Pagola elude este aspecto fundamental del perfil de Jesús. A lo sumo, admite que el título “Hijo de Dios” se lo dieron los cristianos tardíos de la primera comunidad. Jesús sería el profeta de la compasión de Dios. La tentación arriana, que ha recorrido la historia del cristianismo reduciendo a Jesucristo a un hombre excepcional, pero que no es Dios consubstancial al Padre, asoma en el conjunto de la obra, pero si Jesús no es Dios como su Padre, no podrá divinizarnos, y la salvación que nos aporta queda diluida simplemente en un buen ejemplo.
               Jesús ha tenido conciencia de su muerte redentora. Es decir, ha vivido y ha caminado con plena libertad hacia el momento supremo de entregar su vida en rescate por todos los hombres. La muerte no es un accidente en la historia de Jesús, la muerte para Jesús es el momento supremo de la glorificación por parte del Padre, que culminará en la resurrección, tras entregar su vida para el perdón de los pecados. Para J.A. Pagola, Jesús es un terapeuta que acoge al hombre pecador. No hay perdón-absolución, sino perdón-acogida, y es que el autor ha vaciado de contenido el sentido del pecado, como ofensa a Dios, que Jesús restaura con la ofrenda sacrificial de su vida.
              Remito a estudios más detallados, que han comenzado a aparecer tras la publicación de este libro de J.A. Pagola. En la página web de la diócesis de Tarazona (http://www.diocesistarazona.org/) aparecen algunas recensiones del libro (J. Rico, J.A.Sayés, J.M. Iraburu, Mons. Luis Argüello). Nos encontramos ante una presentación de Jesús, que hará daño, sobre todo a quienes no tienen elementos de juicio para leerla críticamente.
               Es función de los pastores llamar la atención sobre esta presentación de Jesús, que no se atiene a la fe de la Iglesia. Que la luz del Verbo encarnado disipe todo tipo de tinieblas, sobre todo las que pueden cernirse sobre la figura de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona*
Navidad 2007
* Mons. Demetrio Fernández es doctor en teología dogmática, y ha sido profesor de Cristología y
Soteriología en el Instituto Teológico “San Ildefonso” de Toledo durante 27 años, antes de ser promovido al episcopado.

R.P. Dr. JOSÉ MARÍA IRABURU EN INFOCATÓLICA: Aquí y Aquí

 

1 comentario en «JOSÉ ANTONIO PAGOLA
OBISPO y TEÓLOGOS SEÑALAN SUS ERRORES
»

  1. Luego de leer la homilía «DESDE EL CORAZÓN DE CRISTO REY Esperando su pronto regreso» del P. Christian Viña, que nos dejó el alma llena de gratitud y amor a nuestro Rey, Redentor y Señor, aparecen en otra página, estas palabras contundentes, fundamentadas de Mons. Demetrio Fernández, señalando los errores en la» Vida de Cristo» del P. Pagola, que nos duele y nos hace pensar en la obra del opositor a la gloria de Dios que se vale de sus mismos elegidos para combatir la gloria del Rey vencedor.
    El comienzo de las palabras de Monseñor, me recuerda una experiencia personal: hacia el año 2007- 2009 no recuerdo bien, cuando entraba en varias librerías de Buenos Aires que suelo frecuentar, me llamó la atención el enorme stock del libro del P. Pagola, mesas agregadas a la sala que contenían pilas de libros cada una (nunca había visto algo igual) y sentí un gran dolor: iba para adquirir el primer tomo de la «Vida de Jesús de Nazaret » del Papa Benedicto XVI que había llegado a nuestras tierras. Pensaba que justamente coincidía la publicación del libro del Papa con el de P. Pagola, que sabía no contemplaba la fe de la Iglesia. ¡Qué casualidad! Anteriormente le había puesto un correo al P. Bojorge comentando los errores de ese libro y el Padre me respondió: «Pagola está considerado como hereje por los Obispos de la Conferencia Episcopal Española» . Siempre pienso, que el que lee un escrito erróneo con claridad doctrinal, puede hacer la crítica y defenderse y ayudar a otros, pero el que no la tiene, se lo bebe todo. Y de veras, cuánto ha «desnutrido» la formación de tantísimos religiosos. Agradecemos las voces autorizadas que nos alertan y defienden elevándose sin temor para denunciar el error, la adulteración del Evangelio. Yo la tuve en la del P. Bojorge y eso me puso a resguardo. Gracias, Padre. No nos cansamos de agradecerle. ¡Dios mío!

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