EL MISTERIO DEL ANTICRISTO PADRE DE LA MENTIRA Y EL MALVADO

La apostasía precederá a la Segunda Venida

«No vendrá el Señor sin que antes venga la  apostasía, y se manifieste el  Hombre de pecado, el  hijo de perdición»

El Evangelio prepara a los hombres para la gloria eterna. PERO os rogamos, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y a nuestro recogimiento con él, 2 que no cambiéis fácilmente vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. 3 No os engañe nadie de ninguna manera, porque no vendrá sin que antes venga la  apostasía, y se manifieste el  hombre de pecado, el  hijo de perdición, 4  oponiéndose y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o lo que se adora; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? 6 Y ahora vosotros sabéis qué es lo que impide que a su debido tiempo sea manifestado. 7  Porque ya está actuando el misterio de la iniquidad; solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora lo impide; 8 y entonces se manifestará aquel  inicuo, al que el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida; 9 El inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Escogidos para salvación

13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, 14 a lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. 16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, 17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

2da Tesalonicenses Cap.2do.

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