BAAL FEGOR – NÚMEROS 25, 1-10 – El Demonio de la Lujuria [3 de 5]
ORÍGENES: ISRAEL LLEGÓ A SATTIN

3.1. A PESAR DE TODO,
ISRAEL LLEGÓ A SATTIN
[hebreo = Sittim Números 25, 1]

En la interpretación de los nombres hebreos, encontramos que en nuestra lengua Sattín significa respuesta o refutación. Así pues, llegó Israel, a la respuesta o la refutación. No llegó bien. Fíjate, si no, en qué incurrió en esta etapa. Fornicó con las mujeres madianitas y fue rechazado por Dios, ya que no sólo había fornicado, sino además se consagró a los ídolos de los gentiles comió de aquellas carnes que habían sido inmoladas a los ídolos, que sí son execrables ante Dios. ¿Y qué acuerdo, pues, hay entre el templo de Dios y de los ídolos? [2ª Corintios 6, 16] Verdaderamente también yo me he quedado admirado de estas palabras que el Apóstol escribía a los Corintios, diciendo: Si uno te viera a ti, que posees la ciencia, reclinarte en un templo idolátrico, ¿acaso su conciencia, siendo débil, no se inclinará a comer las carnes inmoladas? Parece, pues, que no tanto se declara grave la realidad misma cuanto el daño que se le hace al que, al ver esto, es arrastrado por tal ejemplo, y no está fortalecido por una ciencia semejante, hasta el punto de mostrarle que quien, teniendo ciencia, se reclina en el templo idolátrico, se vuelve reo de un daño, no tanto respecto de sí mismo cuanto de otro.

3.2. Pero fíjate que quizás con los corintios no sólo sucedía que se reclinaban en el templo idolátrico y comían de las carnes inmoladas a los ídolos, sino que probablemente, ya que eran hombres estudiosos de las letras griegas y amantes de la filosofía, estaban todavía dominados por el deseo de los estudios antiguos y comían las doctrinas de los filósofos como si fueran carnes inmoladas a los ídolos, cosas que, sin embargo, no podían dañar a aquellos que habían recibido la plena ciencia de la verdad. Pero aquellos que tenían menos erudición en Cristo, si imitaban a los que leían tales obras y que todavía se dedicaban a tales estudios, podían ser vulnerados e implicados por vario errores de diversas doctrinas.                  Así pues, ocurría que fuera dañado uno, mientras que el que tenía la plena ciencia de la verdad no podía ser dañado. Pero como lo caridad no busca lo que es útil para sí [Ver 1ª Corintios 3, 5] sino lo útil para muchos, es preciso estar atento a tomar alimento de la palabra, tal que no sólo nos edifique y deleite, sino también que no ofenda ni dañe a los que lo ven. La inmolación a los ídolos no acontece sólo en las comidas, sino también en las palabras [Ver 1ª Corintios 8, 10] Y yo pienso que, como toda palabra que enseña la piedad, la justicia y la verdad está consagrada a Dios e inmolada a Dios, así también toda palabra que migra de la impureza, a la injusticia o a la impiedad, esta inmolada a los ídolos. y quien la recibe es como si comiera carnes inmoladas a los ídolos.

3.3. El pueblo comió, pues, de sus sacrificios, y adoraron sus ídolos [Números 25, 2]. No sólo comieron sino también adoraron. Fíjate en la secuencia del mal: primero, la concupiscencia sedujo a los siervos del Señor; después, llegó la glotonería del vientre; finalmente la impiedad los cautivó. La fornicación se paga con el salario de la impiedad.
Si relees las cosas que fueron escritas por Salomón, encontrarás que él, incluso con ser sapientísimo [Eclesiastés 12,9] inclinó su costado con muchas mujeres [Ver Eclesiástico 47, 19]. Aquél, pues, con ser sapientísimo, y de grandes méritos ante Dios, sin embargo porque se entregó a muchas mujeres fue engañado [Ver nota 47]. Considero que al decir ‘de muchas mujeres’, se significan las numerosas doctrinas y las diversas filosofías de muchas naciones, que, habiendo querido conocer y escrutar cada uno, en cuanto hombre instruido y sapientísimo, no pudo mantenerse a sí mismo dentro de la regla de la ley divina, sino que lo sedujo la moabítica filosofía, y lo persuadió para que inmolara al ídolo de Moab [Baalfegor ] y de modo semejante al de los amonitas y de las otras naciones, cuyas mujeres se dice que acogió y edificó templos, o que inmoló a sus ídolos [Ver 1º Reyes 11, 1 y siguientes]

Es cosa grande, pues, y obra de Dios, el mezclarse con muchas doctrinas como si fuesen mujeres y no desviarse de la regla de la verdad, sino decir con firmeza; Sesenta son las reinas y ochenta las concubinas y las doncellas sin número; una «sola»es, sin embargo, mi paloma, mi perfecta, la única de su madre, la única de quien la concibió [Cantar 6, 7-8]
Nota 47: En la Homilía sobre Génesis XI,2 (103 11 ss) se indica que Dios le había concedido a Salomón la Prudencia y muchos otros dones, para juzgar a su pueblo. Pero el rey adquirió cosas de este mundo profano, que vienen a ser como mujeres extranjeras y concubinas. Según nuestra ley se podrá llegar a matrimonios en los que se engendren hijos, respecto de los cuales, superando sus artes, hemos de tratar que acojan la fe con la verdadera filosofía de Cristo y la piedad de Dios.

BEEL-FEGOR

3.4. Pero ellos adoraron a los ídolos y se consagraron a Beel-Fegor. Beel Fegor es el  nombre de un ídolo que, entre los madianitas, era venerado sobre todo por las mujeres. En los misterios de ese ídolo, pues, se consagró Israel. Sin embargo, si buscamos más atentamente la interpretación de ese nombre onomástico hebreo, sólo encontramos escrito que Beel-Fegor es una especie de torpeza [Nota 50]
                Pero «al autor» no quiso declarar qué clase de desvergüenza ni de qué tipo para no herir el oído de los oyentes. Así pues, siendo muchos los tipos de torpeza, cierta torpeza de entre las muchas especies, se llama Beel-Fegor. Por ello debe saberse que todo el que comete algo torpe y se desvía a alguna especie de torpeza, se consagra a Beel-Fegor, demonio de las madianitas. Pero además, por cada uno de los pecados que cometemos, máxime si ya no pecamos por algún arrebato, sino por afición y pasión [Nota 51], nos consagramos sin duda a aquel demonio que se ocupa de producir el pecado que cometimos. Y quizás nos acontece que estamos consagrados a tantos demonios cuantos son los pecados que cometemos, y en cada uno de los delitos adoptamos, por así decir, los misterios que se llaman de aquél o aquél otro ídolo.

3.5. Y quizás por eso decía el Apóstol: el misterio de la iniquidad ya está, pues, actuando [2ª Tesal.2,7]. Rondan los espíritus malignos, y buscan de qué modo pueden seducir a cada uno y consagrarlo a los misterios por la atracción del pecado, y, sin que se dé cuenta ni lo entienda, por ejemplo, mediante el pecado de la fornicación lo introducen al demonio de los madianitas y consagran a Beel-Fegor, lo consagran a la torpeza. De modo semejante también por los otros pecados, como hemos dicho, los hombres se consagran a otro demonios. Pero tú observa cn más atención lo que está escrito, detente en los caminos, pregunta cuáles son los caminos eternos del Señor y cuál es el camino bueno, y marcha por él [Jeremías 6, 16] y no te acerques a las puertas de la casa del mal. Pero, si notaras que el espíritu maligno habla en tu corazón para conducirte a cualquier obra de pecado, entiende que te quiere conducir para que adoptes los misterios diabólicos, los misterios de iniquidad.   Y pienso que es esto lo que escribe el Apóstol: Cuando en cambio erais gentiles, os dejabais llevar por la regla de los ídolos, según erais conducidos [1ª Corintios 12, 2] ¿Por quién o por quiénes erais conducidos? Por espíritus, sin duda, malignos, erais conducidos a las obras de los pecados.
       NOTA 50: Filón considera que Beel-Fegor significa «boca encima de la piel» una especie de torpeza. Los que obran de ese modo, queriendo ensancharse para recibir los influjos del exterior, han sumergido su guía, que es el entendimiento, y se han dejado caer a lo más profundo del abismo. San Jerónimo (Liber intrerpet… in Psalm. 106, 289 dice : «Baalfegor habens hiavit sive habens os pellis vel pelliceum» «Baalfegor que tiene …. o que tiene boca de piel o peluda». En InNm 25 leemos»Beel-Fegor habens os pelliceum» Beel-Fegor que tiene boca peluda. 
       NOTA 51 -según la Homilía sobre Josué XV, 5 (389, 11 – ·90, 5) , los bautizados vencemos a las fuerzas contrarias, pues Jesús es superior a todas ellas. Hay innumerables potencias adversas, según el tipo de pecado que promueven. Dios permite que actúen e incluso las estimula, para que luchen contra nosotros y sean abatidas.

¿QUE HACER ENTONCES?

3.6 Escuchando esto un oyente atento, quizá diga: ¿pues qué haremos? Si los espíritus malignos nos rodean a cada uno de nosotros y conducen y llevan al pecado, y no hay, sin embargo, ningún otro que atraiga a la justicia, que invite y conduzca a la pureza, a la piedad, ¿cómo no parecerá que el camino que conduce a la perdición se muestra ancho [Ver Mateo 7, 13], y en cambio en ninguna parte se nos ofrece ningún acceso a la salvación? 
               ¡Todo lo contrario!: fíjate más atentamente, si puedes con los ojos del corazón abiertos considerar conmigo los misterios interiores, y verás en los secretos cuánto mayor cuidado se tiene de nuestra salvación que la fuerza que se despliega para la seducción [Ver Nota 56] Nos asiste, a cada uno de nosotros, , incluso a los que son más pequeños en la Iglesia de Dios, un ángel bueno, ángel del Señor, que rige, que advierte, que gobierna, que, para corregir nuestros actos y suplicar misericordia, ve cada día el rostro del Padre, que está en los cielos [Mateo 18,10], como el Señor indica en los evangelios.
Y más todavía, según lo que escribe Juan en el Apocalipsis, preside a cada Iglesia en general un ángel, que o bien es alabado por las buenas acciones del pueblo, o bien culpado por sus delitos [Ver Nota58] .
              NOTA 56: El Señor ha encargado diversos oficios a los ángeles en nuestro favor. A San Rafael, curar; A Gabriel, la atención a las guerras; A Miguel la súplica por los mortales. Tienen estas funciones por méritos propios, por haberse distinguido en el ejercicio de ellas. También ha confiado ángeles a la Iglesia de Éfeso, a la de Esmirna, a Pedro, a Pablo…, a los niños, y en general a todos los que creen en Dios. Nada sucede fortuitamente, sino por sus méritos y virtudes (PA I, 8, 1 (Soures chrétiennes  252, 220, 1 – 222, 27) 
                NOTA 58: Cada uno de nosotros tiene al lado un ángel de justicia y otro de iniquidad. Otros muchos ángeles están encargados del gobierno de los hombres y de las Iglesias en General [En la Homilía XII, 346. Sources Chrétiennes 87, 200-204)

3.7. En esto también me conmuevo, en la admiración del magnífico misterio, que Dios se preocupa tanto de nosotros, que incluso soporta que sus ángeles sean culpados y confundidos por nuestra culpa. Así, cuando un niño es confiado al preceptor, si apareciera instruido en las disciplinas poco decorosas y no según la nobleza paterna, en seguida recae la culpa sobre el preceptor, y por parte del padre y por parte del padre no se le reprocha tanto al niño como al preceptor, a no ser que aquél fuera tan terco que haya despreciado las advertencias del preceptor, e, inclinado a la lascivia y a la arrogancia, haya despreciado las palabras saludables, obedeciendo más bien a aquellos que lo persuadían de la disipación y lo incitaban a la lascivia.
                En cuanto a lo que acontezca a aquella alma, apréndelo de las palabras del profeta: Será abandonada – dice – la hija de Sion como una tienda en la viña, como la casita del guarda en un pepina, como una ciudad conquistada [Isaías 1, 8], y todavía más: se le arrancará su vallado y será pisoteada, y lo saquearán todos los que pasan por el camino, y el jabalí lo devorará [Isaías s5,5; Salmo 79-80, 13-14]  Tendrá que soportar todo eso, si no se aviene  las advertencias del ángel que le ha sido puesto para su salvación. A su arbitrio está, pues, el alma, y es libre para inclinarse a la parte que quiera: de ahí que sea justo el juicio de Dios, porque por su voluntad obedece a los buenos o a los malos consejeros [Ver Nota 61]
NOTA 61: Del ángel que acompaña a Tobías (Tob 5,5) y de lo que dice Hermas (Pastor, Prec. 6,2), podemos concluir que hay pensamientos sugeridos al corazón de los hombres por ángeles buenos o malos. Otro tanto dice e Pseudo Bernabé (Carta del Pseudo-Bern. 18): existe un camino de la luz, sugerido por el ángel de Dios, y el camino de Satán. Orígenes exhorta a luchar contra los jefes de este mundo de tinieblas, para rechazar las provocaciones del mal (PA III, 2,5 Sources Chrétiennes 268, 170, 252 – 174, 316).

3.8. ¿Quieres que te muestre todavía con más amplitud a partir de las Divinas Escrituras, cómo hay mayor preocupación en Dios por la salvación del hombre, que en el diablo por su perdición? ¿Acaso no era suficiente la diligencia de los ángeles contra las insidias de los demonios y contra aquellos que arrastran a los hombres al pecado? El mismo unigénito, el propio – digo – Hijo de Dios, está al lado, él mismo nos atrae hacia sí. Escucha cómo dice él: Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo [Mateo 28, 20]. No le basta estar con nosotros, sino que de algún modo nos hace fuerza para atraernos a la salvación; pues dice en otro lugar: Cuando yo sea elevado, atraeré todo hacia mí [Juan 12,32]. ¿Ves cómo no sólo invita a los que quieren, sino que atrae a los vacilantes? No asintió con aquel que quería ira a sepultar a su padre [Mateo 8, 21]  ni le concedió un espacio de tiempo, sino que le dijo: Deja a los muertos sepultar a sus muertos, tú sígueme [Mateo 8, 22]. Y dice en otro lugar: «Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de los Cielos» [Lucas 9, 62].

3.9. Y si todavía quieres conocer más de este misterio, te mostraré por las Escrituras que tampoco el mismo Dios Padre no descuida la dispensación de nuestra salvación, sino que también nos arrastra. Así pues, dice el Señor en el Evangelio: Nadie viene a mí a no ser que mi Padre celestial los atraiga [Juan 6, 44]. Pero también el paterfamilias, que envía sus siervos a invitar a los amigos a las nupcias de su hijo [Mateo 22. 3ss; Lucas 14, 16ss], después de que se le excusaron los primeros que habían sido invitados, dice a los siervos: Salid a las calles y callejones, y a los que encontréis constreñidlos a entrar [Mateo 22, 9; Lucas 14, 21]. Así pues, no sólo somos invitados por Dios, sino que también somos arrastrados y constreñidos a la salvación. Pero ni siquiera el Espíritu santo falta en las dispensaciones de este tipo, ya que él mismo dice: Separadme a Pablo y a Bernabé para el ministerio para el que los he elegido [Hechos 13, 2], y le prohíbe a Pablo ir a Asia [Hechos 16, 6] y de nuevo le constriñe a ir a Jerusalén, prediciéndole que allí le aguardan cadenas y prisiones [Hechos 20, 23; 21, 12s]. Y si los ángeles del Señor se sitúan alrededor de los que le temen para librarles; si Dios Padre, si el Hijo, si el Espíritu Santo, no sólo exhortan e incitan, sino que también arrastran, ¿cómo no se va a tener más cuidado para nuestra salud, del que por parte de los adversarios se intenta para la muerte? Sea dicho esto a propósito de que el pueblo se consagró a Beel-Fegor [Números 25, 3]

 

La homilía continúa en la próxima entrega

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ORÍGENES: ISRAEL LLEGÓ A SATTIN
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  1. Frente al drama que presenta el libro de los Números: Israel, el elgido, el que había sellado el pacto con Dios al pie del Sinaí, y que se prostituye fornicando con mujeres y consagrándose a los ídolos, al parecer queda sumergido en un callejón sin salida, como si el misterio de iniquidad superara e impidiera su liberación; sin embargo, es más fuerte el misterio de piedad: la Trinidad Santa en su obra salvadora, por la Redención de Cristo, que afirmó: «Cuando Yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí» Jn.3,31, nos arrastra hacia Ella por la fuerza del amor y además de tener al Señor todos los días con nosotros, hasta el fin del mundo (cfr. Mat. 28, 20), envía a sus ángeles y arcángeles, -según la misión de cada uno- para preservarnos, defendernos, rescartarnos de las fuerzas del mal, personificado en la figura de Satanás y de sus ángeles. Más poderoso es el ejército que baja de los cielos, que el que sube de las tinieblas. He ahí nuestra esperanza y confianza en la lucha contra el mal, seguros de la victoria del bien.

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