NO DESCUBRIRÁS LA DESNUDEZ [14] SAN PABLO: TEOLOGÍA DEL CUERPO

LA TEOLOGÍA CRISTIANA DEL CUERPO SEGÚN SAN PABLO

EL CUERPO NO ES PARA LA FORNICACIÓN

Principios revelados por Dios en la enseñanza de San Pablo
El Amor según Dios o el amor según se te ocurre

Quiero intercalar algunas precisiones al desarrollo de la exposición sobre los orígenes de la cultura matrimonial cristiana en la Primera Carta a los Corintios.
Voy a plantearlo como un ABC de la pastoral paulina
A) San Pablo razona desde principios revelados en el Antiguo Testamento y que Cristo lleva a su cumplimiento.
B) San Pablo refuta frontalmente los errores comunes entre los paganos de Corinto para librar de esos engaños a los creyentes
C) Pero San Pablo no pierde tiempo en discutir con los paganos, menos aún si fuesen enemigos de la fe que no quisiesen venir a la luz porque sus obras fuesen malas.

A) San Pablo razona desde principios revelados en el Antiguo Testamento y que Cristo lleva a su cumplimiento.
1) El texto principal al respecto es Levítico 18, donde se enseña que la santidad sexual consiste en la enmarcación del ejercicio de la sexualidad dentro del marco exclusivo de la unión matrimonial estable según la revelación a Moisés.
2) El Levítico deslinda lo que debe ser la sexualidad en el pueblo elegido, de lo que es su ejercicio “en Egipto de donde venís, o en Canán a donde váis a entrar”.
La situación de la sexualidad en una humanidad carente de una revelación al respecto, es la de su separación, efectiva o posible, del ejercicio del amor esponsal entre hombre y mujer, de acuerdo al relato de la creación del varón y la mujer.
3) Dios revela al creyente, y el creyente tiene por revelado por Dios, que toda relación sexual o ejercicio del sexo fuera de la entrega esponsal, no es santa, no es grata a Dios ni es acorde a su exigencia.
Esto establece la diferencia entre el pueblo de la Alianza con Dios y todos los demás pueblos de la humanidad, necesitados de iluminación, redención y salvación, que viven en la ignorancia acerca de la necesaria relación entre sexualidad y esponsalidad entre varón y mujer.
4) En el Levítico 18, se enumeran todos los casos posibles e imaginables de relación sexual fuera del matrimonio, todas las formas de incesto entre consanguíneos o parientes políticos, uniones homosexuales, etc. y se las declara incompatibles con la santidad, es decir con la pertenencia a Dios como pueblo de la Alianza.
5) Corinto estaba bajo el aura religiosa de la diosa Venus Porné. De este sobrenombre de la diosa de la sexualidad instintiva, pasional y erótica, extramatrimonial, derivan las palabras porno, pornografía, pornográfico, pero también la palabra: fornicación [originalmente: pornicación], que designa en castellano la sexualidad lujuriosa, desordenada, al margen de alianza amorosa estable entre los que se acoplan. Una sexualidad que se deshumaniza al perder su anclaje espiritual humano, y se hace promiscua y predominante – si no puramente – instintiva, y por eso más próxima a la sexualidad animal que a la humana. Pues así como el hombre se dice «animal racional», donde deja de actuar según la razón, se asemeja más al animal.¿Por qué no se habla de masturbación?
6) No se habla de la masturbación, porque es un caso particular de fornicación, es decir de lujuria, de sexo sin amor al otro. Es fornicación consigo mismo, es decir, también un ejercicio de la sexualidad fuera del marco interpersonal de la entrega al cónyuge y de cara a la generación. La Sagrada Escritura supone que tenemos inteligencia para entender que lo que no se ajusta al principio general: “sexo sólo entre esposos inseparables”, queda por sí mismo declarado malo. Es búsqueda narcisista de autosatisfacción sexual fuera del marco del amor esponsal.
7) La potencia sexual destinada a la generación de los seres humanos tiene un autor divino que revela cuál es su sentido y cómo debe estar enmarcado en la unión de Adán y Eva según el designio de Dios.
B) San Pablo refuta frontalmente los errores comunes entre los paganos de Corinto
8) El mundo pagano donde se mueven los cristianos en Corinto, puede arrastrarlos a errores paganos sobre la sexualidad. Por eso Pablo comienza su evangelización del cuerpo, la sexualidad y el matrimonio, refutándolos
9) “El cuerpo no es para la fornicación”; “El que se une a la prostituta, [sacerdotisa de Venus porné], se hace un solo cuerpo con ella” [con el Ìdolo de la sexualidad desvinculada del compromiso amoroso]. (1ª Corintios 6, 13).
El emblema de este tipo destructor de ejercicio sexual, es el monumento funerario de la prostituta Lays, la Marylin Monroe del Olimpo, obra del genial escultor Fidias: “Una leona que devoraba a un macho cabrío”.
10) “Es bueno para el hombre no tocar mujer. No obstante en razón de la porneia tenga cada hombre su mujer” (1ª Corintios 7,1-2) . En oposición no solamente al pansexualismo griego, sino incluso en defensa de la castidad y la virginidad consagrada, frente al imperativo matrimonial mosaico. Matrimonio monógamo y fiel.
C) Pero San Pablo no pierde tiempo en discutir con los paganos
11) Donde reina el error en temas sexuales con peligro de contaminación del sentido común de los fieles, hay que refutarlo con firmeza y claridad, como lo hace san Pablo en Corinto. Hoy vuelven a predicarse tenazmente convicciones y doctrinas sexuales equivocadas que imponen a los que las aceptan conductas incompatibles con la revelación divina que los creyentes han adoptado como norma de su conducta.
12) Pero… Si hemos de imitar a San Pablo, no hemos de enzarzarnos en discusiones con los que no aceptan la revelación judeo-cristiana como sabiduría de Dios que debe orientar los criterios de los hombres. La doctrina cristiana, también en cuestiones de sexo, es necedad “para los que se pierden”, los que lamentablemente se pierden… (Cfr. 1ª Corintios 1, 18).
13) Muchos de ellos, sobre todo hoy en día, quieren convencerse de sus propios errores refutando a los creyentes, por acedia contra la sabiduría revelada por Dios.
14) Como es sabido, un bien puede ser tenido como mal porque conlleva un mal adjunto. Y así, algunas veces, los lujuriosos consideran que las obligaciones del amor fiel y duradero, fecundo, entre varón y mujer, y los hijos que trae consigo, son un mal que no se consideran capaces de sobrellevar.
15) Particularmente, la mujer, que a causa del pecado original ha quedado desgarrada entre su inclinación natural a ser esposa y madre, y los sufrimientos que se le anuncian como anexos a la condición de esposa y madre. Cuando olvida el bien del otro [esposo, hijos] para procurar el cual fue creada y superdotada generosamente, y se vuelve sobre sí misma por miedo a sufrir y por idolatría de su propio bienestar o placer, retrocede ante el amor, por miedo a los sufrimientos que conllevaría el matrimonio y la maternidad.
16) Pero retroceder ante el amor por temor a sufrir, es abrazarse con el sinsentido, porque el sentido de la mujer no está en sí misma, sino en aquellos para quienes y en bien de quienes fue creada.

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