EL DIOS PARIENTE POR ALIANZA [5 DE 5]
EN LA CULTURA BÍBLICA

2.- GA’AL Y SUS DERIVADOS
Examinemos ahora el aspecto lingüístico de nuestro tema.
En la presentación global del tema con que iniciamos este cursillo, expusimos las peculiaridades de la familia patriarcal israelita, y entre ellas lo relativo a la institución del goelato, y lo que implica la inclusión del Dios-pariente y Goel del pueblo como miembro de la estructura de parentesco.
Vimos luego desde la antropología estructural, lo característico del vínculo de parentesco por alianza, que funda las realidades sociales del parentesco interhumano.
Analizamos por fin los caracteres diferenciales del parentesco del hombre con Dios en la tradición cultural griega.

Pasamos ahora al segundo momento de nuestra exposición, que dedicaremos, como anunciáramos al principio, a ofrecer un panorama, en lo posible sintético de los aspectos
filológicos del tema . Para dar idea del uso bíblico de la raíz ga’al y sus derivados, los puntos que corresponde tratar son:

I.1. Etimología y testimonios, de la raíz Ga’al.
2. Versiones
3. Formas y sus significados
II. Uso familiar
III. Título y atributo divino: Go’el = Dios-Pariente
1. Aspecto jurídico
2. Redentor de esclavos, Exodo.
3. Deuteroisaías
4. Rescatar de…(hebr.: min)
5. Go’el fuera de Dt.Is.

I.1. Etimología, testimonios
La raíz ga’al parece ser exclusivamente hebrea entre las lenguas semíticas. Solo en amorreo aparece un nombre propio Ga’ailalum . A partir del AT ha pasado, como hebraísmo, al dialecto samaritano y, como herencia propia, a la lengua del judaísmo postbíblico, el arameo targúmico, mishnaico y talmúdico; de modo que los testimonios del arameo judío

dependen del uso bíblico. En la literatura de Qumrân sólo ha aparecido, hasta el momento, una evidencia, donde el participio Go’el es empleado en el sentido de pariente próximo .

El hecho de que el verbo sea exclusivamente hebreo, impide hallar su etimología. No es, pues, posible dar razón del significado fundamental, pre-bíblico, con argumentos etimológicos, a pesar de que se hayan aventurado intentos en esa dirección.

Este hecho podría considerarse argumento en favor de una especificidad y originalidad bíblica de la institución, para considerarlo término acuñado intraculturalmente para designarla.

No resulta convincente el intento de proponer como significado fundamental de la raíz: «cubrir, proteger», pues se apela para ello a testimonios que son más bien formas secundarias de otra raíz cercana y análoga: gacal (nótese que tiene cáyin en vez de ‘álef en la segunda radical). Algunos aceptan como punto de partida el significado de «reivindicar una persona o cosa» ; en cambio, otros parten de «redimir», y otros de «rescatar». En coincidencia con Ringgren a nosotros nos parece más acertado partir del uso concreto que postular un significado fundamental. Veamos pues ese uso.

En el AT el verbo está documentado en las formas Qal (voz activa simple) y Nifal (voz pasiva simple), el participio activo Qal empleado como sustantivo («redentor») y el sustantivo abstracto ge’ulláh, del que trataremos después.

 

Existe además una raíz Ga’al II, que es forma secundaria de Gacal que no tiene nada que ver con la nuestra .

2. Versiones
Los LXX traducen Ga’al ya sea por lutroûsthai, ya sea por rhúesthai (ThWNT IV,333; VI,1000); pero no por sôzein. En casos excepcionales, por êléêsen (Isa 44,23); y por exairésthai (exeilato).
Go’el haddám, el vengador de sangre, es traducido en los LXX por ho agjistéuôn, «el que ejerce el derecho del pariente próximo». El correspondiente sustantivo agjisteús/agjisteutês, se usa para traducir Go’el en 2Sam 14,11; 1Re 16,11 y Rut. En Rut, el verbo ga’al se traduce por agjisteúein.
El abstracto Ge’ulláh, «derecho/obligación de rescate», se traduce en Rt 4,6 por agjisteía; en Lv 25,24.26.51.52 por lútra. Traducciones especiales aparecen en Jer 32,7s; Ez 11.15; Jb 3,5 .

3. Significado
El verbo Ga’al es empleado en lo que, para nuestra mente occidental actual, parecen ser dos contextos diferentes pero para la mentalidad bíblica son uno solo, es a saber: 1) en la vida jurídico-social y 2) en relación con la actividad redentora de Dios.

Se suele partir del uso profano para aclarar así el significado religioso. Pero a este razonamiento se le ha opuesto, acertadamente, la objeción de que la separación entre uso «profano» y «religioso» era casi incomprensible para el hombre antiguo y en que el significado fundamental de «rescatar», común a los dos ámbitos, funciona perfectamente .
Nosotros intentamos solucionar la antinomia y hacerla comprensible para nuestras mentes actuales, mostrando que el Dios-Pariente forma parte de la estructura de parentesco, por lo que en la cultura bíblica no puede hablarse de dos esferas, una social, profana, y la otra religiosa. Sino que lo religioso forma parte, está metido dentro de lo social. Las acciones del Dios-pariente, como pariente, se expresan por lo tanto con toda naturalidad con el vocabulario familiar y de las instituciones de parentesco. Lo que la cultura bíblica niega, precisamente, es la distinción de una esfera humana y otra divina, desde que Dios está metido en la esfera familiar.

El uso hebreo tardío, post-bíblico, tiende a la idea de liberar, como se advierte en las monedas de la primera rebelión judía (lagge’ullát Tsiyôn = para la redención de Sión). Pero este uso tiene su apoyo en el AT, donde el verbo ga’al forma parte del grupo de los «verbos de salvación». Son sus paralelos y casi sinónimos los verbos padáh (Os 13,14; Isa 35,10; Jr 31,11; Sal 69,19); hoshíyac (r.: yashác) «redimir» (Isa 60,16; Sal 106,10); hatsíl (r.: natsál); cazár, «ayudar» (Isa 41,14).
Para indicar el punto de partida de la liberación, v.gr. la liberación de Egipto, del destierro, de la calamidad en general, el verbo Ga’al se construye con la preposición min = «de» (Gn 48,16; Jr 31,11; Os 13,14; Miq 4,10; Sal 72,14; 103,4; 106,10; 107,2).

II. Uso familiar
En el uso familiar conviene partir del participio Go’el. Se llama Go’el al pariente más próximo a una persona. Según Lv 25,48s, el hermano, el tío, el primo u otro consanguíneo obligado a defender a esa persona y proteger sus derechos. Esta práctica obedece al fuerte sentimiento de solidaridad tribal; no sólo los miembros del clan, sino incluso sus posesiones

forman una unidad orgánica . Cualquier ruptura de esta unidad es intolerable y debe ser reparada.

La Ley del AT regula los siguientes casos concretos:
1) Cuando alguien es asesinado, su muerte debe ser vengada por el Go’el haddám, el vengador de sangre: éste debe dar muerte al asesino o a un miembro de su clan (Ver raíz naqám .
El primer vengador es el hijo, luego los otros parientes varones por orden de cercanía. Con la venganza se restablece el equilibrio roto y la integridad menoscabada. Hay detrás una concepción de la expiación o redención de la culpa (como veremos en el análisis de textos).
El homicida puede refugiarse del vengador en las ciudades de asilo (Nm 35,12.19-27; Dt 9,6.12; Jos 20,2.5.9). Este asilo en ciudades levíticas se establece para introducir una regulación en la venganza de sangre, que podía tener efectos devastadores porque daba lugar a espirales de venganza, o a venganzas arbitrarias.
Ver un caso concreto, en forma de parábola, en 2 Sam 14,11.
2) Cuando alguien se ve en la necesidad de vender la casa o un terreno para pagar deudas, existe un derecho de rescate (ge’ulláh) y el pariente más próximo está obligado a rescatar lo vendido para restablecer así la propiedad del clan (Lv 25,25-34; cf. comentarios).
Un ejemplo de esta práctica aparece en Jr 32,6s, donde el profeta rescata el campo de su primo Janamel (en este caso, antes de que se realice la venta, y en condiciones ruinosas, porque la propiedad se vende durante el asedio y en la inminencia de la derrota que le impedirá poseerlo).

Otro ejemplo en el libro de Ruth: Booz es el Go’el de Noemí y de Ruth (2,20); pero existe otro pariente más próximo, que tiene precedencia (3,12; 4,4). Este último está dispuesto a comprar el terreno, pero no a casarse con Ruth para cumplir con la obligación del levirato, que era también una de las obligaciones de la ge’ulláh (4,4-6). Booz, en cambio, asume ambas responsabilidades (4,9s). En este caso, las relaciones legales son un tanto complicadas y no pueden aclararse en todos sus detalles .

3) Cuando un israelita tenía que venderse como esclavo a un extranjero, o era sometido a la esclavitud por rapto o como prisionero de guerra, existía también la posibilidad del rescate por medio del Go’el (Lv 25,47-54). En este caso, se ha producido en el conjunto del pueblo una ruptura que debe ser subsanada.
Un ejemplo es el de Abraham, que sale en expedición de guerra para rescatar a su primo Lot y su familia .

4) En Lv 27 se encuentra un caso análogo al rescate de tierras y esclavos. Es el caso de los exvotos consagrados a Dios, que pueden ser readquiridos en ciertos casos por el propietario original, con tal de que pague un recargo del 20% sobre su precio (vv. 13.15.19.31). En otros

casos no es posible el rescate. Jepsen ve en esta práctica el restablecimiento de la propiedad original. Pero dado que en casos análogos se puede emplear el verbo padáh, es posible que predomine la idea de rescate.

5) Levirato (del latín levir, «cuñado», que traduce el hebreo yâbâm: cuñado en sentido amplio). Según esta institución familiar, la viuda sin hijo varón era desposada por su cuñado. El primer hijo de esta unión se consideraba como si fuera del difunto y recibía su parte de herencia. Esta institución también existía entre los asirios y los hititas. Tenía por objeto perpetuar la descendencia y garantizar la estabilidad de los bienes familiares. El primer aspecto se subraya en la historia de Tamar (Gn 38); el segundo se destaca en la historia de Rut 4, donde los derechos y deberes del levir, como se ve claramente, derivan de su condición de Go’el.
La Ley del Dt limita esta obligación al caso en que los hermanos vivan juntos y permite sustraerse a ella. La Institución se mantuvo en el judaísmo posterior, a pesar de la seria oposición de ciertos grupos. De esta ley tomaron los saduceos argumento contra la doctrina de la resurrección, cf. Mt 22,23s.

6) El Go’el como destinatario de la reparación, en su calidad de cabeza responsable de la familia o clan, aparece sólo una vez: «Y si el hombre no tiene Go’el a quien se le pueda restituir, la suma que en tal caso haya que restituir al Señor, será para el sacerdote» (Nm 5,8).

7) Abogado defensor. Algunos pasajes en que Go’el se emplea referido a Dios dan a entender que el Go’el debía actuar como valedor en los litigios con el fin de hacer justicia a su protegido (Prov 23,11; Jr 50,33-34; Lam 3,57-59; Sal 119H,154; Job 19,25-26). El que moría sin dejar Go’el ni Réac (1 Re 16,11) no tenía a nadie que se ocupase de sus derechos y de su honra.
III. Título y atributo divino: Go’el = Dios-Pariente
No es exacto e induce a confusión, referirse a este aspecto calificándolo de «sentido figurado religioso». No hay ninguna figura de lenguaje en el uso bíblico de este título aplicado a Dios. Se le aplica en su sentido riguroso y propio.
Dios es el Pariente auxiliador en todos los aspectos mencionados y en todos los que las entrañas de misericordia de un buen Go’el se movía a cumplir espontáneamente.

1. Aspecto jurídico
El aspecto jurídico del goelato divino, su carácter de abogado defensor del indefenso y del necesitado se ve en estos textos:
«No desplaces los linderos de la viuda, no entres en el campo de los huérfanos,
porque su Go’el es poderoso, y defendería su pleito contra ti» (Prov 23,11).

«Así dice el Señor de los ejércitos: Oprimidos estaban los hijos de Israel (=Jacob)
y los hijos de Judá a una.
Todos sus cautivadores los retenían, se negaban a soltarlos.
Su Go’el esforzado se llama Señor de los ejércitos.
El tomará la defensa de su causa hasta hacer temblar la tierra
y hasta estremecerse a los habitantes de Babilonia» (Jr 50,33-34)

«Acudiste el día en que te invocaba, dijiste: «¡no temas!».
Tú has defendido, Señor, la causa de mi alma, mi vida has rescatado.
Has visto, Señor, la injusticia que me hacían, pleitea tú por mí» (Lam 3,57-59).

«Aboga por mi causa Tú, rescátame,
dame la vida conforme a tu promesa» (Sal 119H-118V,154)

«Yo sé que mi Go’el vive y que él, el último, se levantará sobre el polvo
Tras mi despertar me alzará junto a él
y con mi propia carne veré a Dios» (Job 19,25-26).

2. Redentor de esclavos. Exodo
Por medio de la Promesa a Abraham, renovada y mantenida a sus descendientes, Dios asegura, como Go’el, la posesión de la Tierra y la descendencia. En virtud del parentesco de Alianza contraído con los patriarcas, Dios es liberador del pueblo esclavo en Egipto:

2 «Habló Dios a Moisés y le dijo: «Yo soy YHWH.
3 Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El-Shadday; pero mi nombre de YHWH no se lo di a conocer.
4 También con ellos establecí mi alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que peregrinaron y en la que moraron como forasteros.
5 Y ahora, al oír el gemido de los israelitas, reducidos a esclavitud por los egipcios, he recordado mi alianza.
6 Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy YHWH; Yo os sacaré (hôtsîa’) de los duros trabajos de los egipcios, os libraré (hatsîl) de su esclavitud y os redimiré (ga’al) con brazo extendido y castigos grandes.
7 Yo os haré mi pueblo y seré vuestro Dios, y sabréis que Yo soy YHWH, vuestro Dios, que os sacaré de la esclavitud de Egipto
8 Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia. Yo YHWH.» (Exodo 6,2-8).
Este texto expresa claramente que lo que motiva a Dios bíblico a salvar a los israelitas, es la memoria de la Alianza con sus Padres y la fidelidad de Dios a dicha Alianza. De parte de Dios ese vínculo existe y es consciente. No así de parte del pueblo. Para ese pueblo, la alianza con los Padres parece ser un asunto histórico y pasado. Por eso, lo que se pondrá en primer plano en los demás textos del Exodo para motivar al pueblo a renovar la Alianza, será la obra redentora de Dios (Ex 15,18: «tu pueblo que tú has redimido»; Sal 77H,6: «tú libraste a tu pueblo»; Sal 106H,10.
El pueblo, al ser redimido de la esclavitud extranjera, ha sido comprado y se ha convertido ahora en propiedad de Dios. Pero no en propiedad servil, sino en pertenencia por vinculación de Alianza libre.

3. Deuteroisaías
Con este trasfondo se puede comprender el empleo de ga’al en el Deutero Isaías (= DtIs). Este autor interpreta la liberación del cautiverio babilónico como un nuevo éxodo y la designa, en consecuencia como ga’al. Está además presente en ga’al, la idea del restablecimiento de unas relaciones de alianza que habían sido rotas.
En Isa 51,10 la palabra ge’ûllîm (= «rescatados») alude claramente a los liberados de Egipto, y en 48,20 la redención se describe como un éxodo de Babilonia y una conducción por el desierto (v.21), es decir, como un nuevo éxodo.
En 44,22 se relaciona la redención (como sucede en el Sal 103H) con el perdón de los pecados.
En 44,23 se presenta el acto de redención como una glorificación de YHWH que provocará el júbilo en toda la naturaleza.
En 52,9 este júbilo es el del rey dando la bienvenida a YHWH que vuelve, y a su pueblo redimido.

Finalmente en 43,1, se alude de nuevo al restablecimiento de las relaciones de propiedad: «Te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío». Es de notar que en este caso (al igual que en Lam 3,58s) la redención es objeto de un oráculo de salvación introducido con «no temas» (‘al-tîráh).
El participio Go’el aparece 9 veces en el DtIs como epíteto divino: 7 veces como ampliación de la fórmula de mensaje «así habla el Señor» (koh ‘amár YHWH), y 2 veces en conexión con «no temas» (‘al-tîráh) (41,14; 54,5).
El epíteto va una vez junto con el término «salvación» (môshîac) (49,26). En los demás casos es muy vaga la conexión con el contexto: YHWH, el «redentor», ayuda a su pueblo (41,14; 49,7), vence a Babilonia (43,14; 47,4), es rey y Dios eterno (44,6), enseña y dirige (48,17).
Isa 60,16 depende de 49,26. Dentro de la interpretación general del DtIs, Go’el se ha convertido en un epíteto permanente de Dios que puede emplearse incluso sin conexión directa con una redención mencionada en el contexto. Es lo que podemos llamar un Título divino.

4. Rescatar de…(hebr.: min)
La religión bíblica, tanto en su rama judía como cristiana, es una religión de salvación, en la que Dios cumple una obra salvadora respecto del fiel.

El verbo ga’al, con otros verbos hebreos relacionados con la acción de salvar (padáh, natsal, yashác), pertenecen al vocabulario soteriológico.

Las grandes preguntas de la teología de la salvación o soteriología, son las siguientes: ¿Quién salva? ¿A quién salva? ¿Cómo salva? ¿Cuándo salva? ¿Por qué salva? ¿De qué salva?

¿De qué rescata el Dios goel?

A este respecto son especialmente instructivos los pasajes en los que se indica por medio de la preposición min, de qué o de dónde es liberada la persona en cuestión.

En Gn 48,16 (E), Jacob alaba a Dios (mal’ak) por haberle liberado de toda desgracia (rac).
En el v.15, el verbo apacentar (racáh) alude a la protección y responsabilidad del pastor.
En el Sal 72H,14 aparece la misma idea general: liberar de la violencia y la opresión.
En Jer 31,11 se habla de liberar «de las manos del enemigo»: YHWH rescatará (padáh) y redimirá (ga’al) a Jacob de la mano de los poderosos y lo hará volver a su tierra.
Lo mismo en Miq 4,10: Israel será salvado (natsal) y redimido (ga’al) de sus enemigos en Babilonia.
En el Sal 107H,2, se habla de la salvación de diversos tipos de calamidad: peligros de viajes, prisión, enfermedad, peligros en el mar, hambre y sed.
En el Sal 69H,19 se trata también de la calamidad en general
Gn 4,15; 9,6; Dt 19,12; cf. 2 S 14,11

Lv, 23-25; Rt4,3s;
Isa 41,14; Jr. 50,34; Sal 19,15

5. Goel fuera del Deuteroisaías
Go’el aparece también como título de Dios en Sal 19H,15 y 78H,35. Las dos veces unido a tsûr «roca». Dios es el protector fiel, que nunca vacila.
Go’el se asocia a ‘ab «padre», en Isa 63,16. En este caso, el parentesco del Go’el es el de máxima proximidad: la relación padre-hijo.
Job 19,25, es un pasaje muy discutido: «Yo sé que mi redentor (= mi Go’el) vive». Del contexto se desprende que Job espera la ayuda del go’el en un pleito decisivo para que su inocencia quede probada. Pero ¿quién es ese go’el? Dado que se trata de un pleito entablado con Dios, es difícil entender cómo Dios puede actuar defendiendo a Job, contra sí mismo. Por otra parte, Job 16,19s apela a un testigo (= ced) y defensor (= malîts) en el cielo (cf 9,33; 33,23) que parece ser distinto de Dios. Como sucede en todos los pleitos, también en el pleito (= rîb) de Job con Dios debe haber alguien que lo defienda. Pero no se dice claramente de quién se trata.

 

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