Por Dr. Rafael Breide Obeid

“Desde el principio el Hijo de Yahweh, con sabiduría,
le asignó una finalidad a los cielos y la tierra.
Porque la tierra estaba (hasta entonces) vacía y caótica y
deshabitada de hombres y bestias y vacía de todo cultivo de plantas o de árboles
y una tiniebla se extendía sobre el rostro del abismo.
¡Pero un Espíritu de Amor, de delante de Yahweh,
sopló sobre el rostro de las aguas!”
(El antiguo “Rostro del Pentateuco” según Targum Neophyti en Génesis 1,1 y 2)
Introducción
Tenemos el gran honor de anunciar este Viernes Santo del año 2026 la publicación por Ediciones Gladius del libro: “Estado premasorético del Pentateuco según el Targum Neophiti 1” Traducción del Arameo y Notas Alejandro Diez Macho; Compilación Introducción y Notas Horacio Bojorge Cervetti de la Facultad de teología del Uruguay [1]
Dice el P. Bojorge en sus Prolegómenos :
“Con el fin de difundir la existencia de esta versión del Pentateuco según el targum Neophyti1 se presenta aquí, digitalizada, la traducción al español de sus cinco libros con el fin de divulgarla y facilitar su acceso. Esta traducción del arameo al español pone a nuestro alcance aquél primitivo texto hebreo, hoy desaparecido, tal como se oyó explicar en las sinagogas de Palestina traducido al arameo. Lo que recién se había leído en lengua hebrea era traducido en arameo. A esas traducciones del hebreo al arameo. se les llama targumes La que aquí se ofrece es la contemporánea de la Sagrada Familia y se pudo escuchar en la sinagoga de Nazaret o se escuchó en Cafarnaúm.
Esta misma traducción al arameo pudo persuadir a los primeros conversos judíos de la divinidad de Jesucristo como el mismo Verbo e Hijo de Dios hecho hombre. Así lo proclama San Juan al comienzo de su evangelio. En este relato targúmico del Génesis se menciona al Verbo ciento noventa y una veces. Con parecida abundancia se lo encuentra en el targum Neophyti en los demás libros del Pentateuco. “
Las cartas de San Ignacio de Antioquía demuestran hoy que esta versión targúmica era conocida más allá de Palestina.
Dedicamos a este magno acontecimiento estas breves líneas referidas a la
PALABRA DIVINA DESDE EL JUDAÍSMO DEL SEGUNDO TEMPLO HASTA EL LOGOS JOÁNICO
El estudio de las tradiciones bíblicas del Antiguo Testamento muestra que, en tiempos de Jesús y de las primeras comunidades cristianas, existía una notable pluralidad textual e interpretativa. Los textos sagrados circulaban en diversas lenguas —hebreo, arameo y griego— y eran leídos en contextos religiosos distintos.
Tres tradiciones textuales resultan particularmente importantes:
La Septuaginta, traducción griega de la Biblia hebrea realizada en el mundo judío helenístico;
El texto hebreo de varias versiones, que muchos siglos después( S- IX-X) sería fijado como Texto Masorético;
y los Targumes. traducciones arameas e interpretaciones de la época de Nuestro Señor.
Entre estos últimos, ocupa un lugar especial el Targum Neofiti 1, es un Targum del Pentateuco (Torá) descubierto en 1949 en la Biblioteca Vaticana y publicado por el gran biblista Alejandro Díez Macho. El estudio de esta tradición ha sido continuado por diversos investigadores, entre ellos el teólogo rioplatense Horacio Bojorge, quien ha analizado el estado premasorético del Pentateuco a partir de este Targum.
Dentro de estas tradiciones se desarrolla una profunda reflexión teológica sobre la acción de Dios en el mundo mediante su Palabra. Esta reflexión aparece bajo diversas formas: la Palabra creadora en la Biblia hebrea; la Sabiduría divina en la literatura sapiencial; la Memra en los Targumes y finalmente el Logos en el prólogo del Evangelio de Juan.
- La Palabra creadora en la Biblia
En los textos más antiguos de la Biblia aparece ya la idea fundamental de que Dios crea mediante su palabra.
En el relato sacerdotal de la creación (Génesis 1) la acción creadora se expresa repetidamente mediante la fórmula: “Y dijo Dios…” La creación acontece por la palabra divina.
Esta misma teología aparece en los Salmos. El Salmo 33,6 afirma: “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos.” Aquí la palabra divina aparece como principio activo de la creación.
Esta concepción de la palabra de Dios como fuerza eficaz será uno de los fundamentos sobre los cuales se desarrollará posteriormente la teología del Logos.
- La Sabiduría en la tradición sapiencial
Con el desarrollo de la literatura sapiencial del judaísmo aparece una reflexión más elaborada sobre la mediación divina.
En Proverbios 8, la Sabiduría habla en primera persona y afirma haber estado junto a Dios antes de la creación del mundo.
La Sabiduría declara: haber sido creada antes de todas las cosas; haber estado junto a Dios como arquitecta; haber participado en la organización del cosmos.
Textos posteriores profundizan esta idea.
En el Libro de la Sabiduría la Sabiduría es descrita como: “emanación del poder de Dios”; “irradiación de la gloria del Omnipotente”; “reflejo de la luz eterna”.
Aquí aparece ya una concepción de mediación divina que será muy importante para la teología cristiana primitiva.
- Los Targumes y la teología de la Memra
Después del exilio babilónico y especialmente durante el período del Segundo Templo, el hebreo dejó progresivamente de ser la lengua hablada por el pueblo judío, siendo reemplazado por el arameo.
Como consecuencia de esta transformación lingüística, surgieron las traducciones arameas de la Escritura, conocidas como Targumes.
Los Targumes no eran simples traducciones literales del texto hebreo. Se trataba más bien de traducciones interpretativas, utilizadas en la lectura pública de la Escritura en la sinagoga. Por esta razón incorporaban frecuentemente explicaciones teológicas destinadas a evitar interpretaciones antropomórficas de Dios o a aclarar el sentido del texto.
Entre los Targumes más importantes se encuentran: Targum Onkelos (Pentateuco); Targum Jonathan (Profetas); Targum Neofiti 1 (Pentateuco palestinense). Este último reviste una importancia excepcional.
En la próxima entrada se publicará la segunda parte del artículo del Dr. Rafael Breide Obeid, que tratará sobre el descubrimiento del targum Neophyti 1. En el siguiente enlace encontrarán una explicación esquemática: https://www.youtube.com/watch?v=exk0ofTfS04
[1] La Facultad de Teología del Uruguay Monseñor Mariano Soler, cuyo sello lleva este libro en sus dos primeras Impresiones , fue erigida canónicamente por decreto de la Congregación para la Educación Católica de 22 de julio de 2000.
La enseñanza de la teología y las ciencias religiosas en el Uruguay comenzó en el siglo XIX, ya que en los últimos años del período colonial se abrieron cátedras en el Convento de San Bernardino de los padres franciscanos. Establecida la República Oriental del Uruguay, uno de sus primeros actos fue la ley de fundación de la Universidad Mayor de la República (ley Larrañaga), en la cual se creó la cátedra de teología, la que con altibajos subsistió hasta los comienzos de la década del 60. En 1879 Monseñor Jacinto Vera fundó el Seminario Conciliar. Desde entonces, en forma ininterrumpida, existe la enseñanza de la teología en nuestro país. Luego de concluido el Concilio Vaticano II, el 14 de noviembre de 1966 se funda en Montevideo el Instituto Teológico del Uruguay Monseñor Mariano Soler. Por decreto de la Congregación para la Educación Católica, de 21 de mayo de 1967, el Instituto fue afiliado a la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y el 15 de noviembre de 1993 fue agregada a la misma facultad. En nuestro siglo, al ser erigida la Facultad de Teología, se pudo comenzar a otorgar todos los grados académicos eclesiásticos en la disciplina. Con fecha 9 de setiembre de 2004 se aprueban los Estatutos de la fundación «Instituto Universitario Monseñor Mariano Soler – Facultad de Teología del Uruguay» y se le reconoce la personería jurídica. Por la misma se autoriza a esta Facultad a funcionar como Instituto Universitario y se reconoce la carrera «Licenciatura en Ciencias Teológicas».