
Mateo 27, 45-46
45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona.
46 Y hacia la hora nona clamó Jesús con gran voz, diciendo: «Eli, Eli, lemá sabakhtaní», esto es, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Sal 21,2).
ALGUNAS OBSERVACIONES
1) Jesús comienza a orar el Salmo 21 (22 en el texto hebreo)
2) El Salmo 21 tiene dos partes.
La primera es un salmo de lamentación: Vv. 2-22
La segunda un salmo de confianza; Vv. 23-32
3) El salmista comienza confesando a Dios su aflicción, pero a partir del vers. 23 proclama que todos sus sufrimientos lo autorizarán ante sus «hermanos» para que – revelandose a sí mismo como Hijo – Siervo sufriente,[Isaías 53,3 varón de dolores] les revele el nombre de Dios-su Padre,nombre nuevo: Mi Padre [Isaías 42,1ss]
4) La revelación de Dios-mi-Padre es inseparable de la revelación de Cristo como Hijo-de-Dios-su-Padre.
5) Los sufrimientos del Hijo, [la Pasión], son el escenario donde Él se revela a sí mismo y a su Padre. En la Pasión tiene lugar la revelación de ambos Hijo-Padre
6) Sus hermanos seguirán anunciando ese nombre a las generaciones futuras.
7) En la segunda parte se anuncia la generación filial. De ese modo queda insinuado que el nombre que se revelará es: PADRE
1ª Parte: Lamentación 2 —> 22
2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?; a pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.