EL ECLIPSE DEL PADRE [2] en la TEOLOGÍA

En la primera entrada planteamos cómo cuando al anunciar a Jesucristo – en el kerygma=predicación apostólica que anuncia a Jesús como salvador- se enseña a un Jesús histórico, puramente humano y por lo tanto de ninguna manera Dios hijo y por lo tanto sin la referencia al Padre, siendo que la fe católica le reconoce como a Dios Hijo; si el Padre queda relegado al silencio de los supuestos que solamente se explicitan a pedido, entonces naturalmente que resultará muy difícil (y quizás ni siquiera se plantee como meta) vivir como hijos, vivir como el Hijo, hechos modelo de la grey.

Así será, si el Padre queda implícito, si va cayendo fuera de la conciencia del predicador y de los creyentes. Es un hecho además, que esto repercute en la figura del varón paternal, puesto que éste queda desprovisto de su Modelo por antonomasia, con el consecuente debilitamiento de su propio rol, por falta del modelo paterno-filial.  Es por eso que seguimos haciendo estas puntualizaciones, ahora desde el punto de vista teológico.

“El teólogo no puede pensar algo con profundidad  si no lo vive en el Espíritu”

1) El eclipse del Padre que tantos comprueban como un hecho generalizado en la vida espiritual, en la piedad litúrgica, en la proclamación del kerygma, en la tradición catequística de la fe, se pone de manifiesto y de forma científicamente comprobable, en el campo teológico.

Hay un acuerdo generalizado en reconocerlo. Como observa el Padre J.-M. LE GUILLOU OP en una cita que repetiremos textualmente más adelante: “El teólogo no puede pensar con profundidad sino lo que experimenta in Spiritu sancto del misterio del que tiene que dar razón”.

Si no habla del Padre o lo hace desprolijamente, eso es un índice muy elocuente de la calidad filial de su espíritu.

Domingo GARCÍA GUILLÉN: “Padre es nombre de relación”

2) En una obra sobre la teología del Padre, en San Gregorio Nacianceno, el P. Domingo García Guillén comprueba:

“El teólogo interesado en la teología del Padre descubre algunas dificultades con sólo asomarse a un elenco bibliográfico. El primer hecho que sorprende es la escasez de bibliografía especializada: el número de trabajos dedicados a la teología del Padre es mínimo, más aún si se compara con el ingente volumen de trabajos que cada año se dedican a la cristología y pneumatología. La situación mejoró significativamente con dos hechos del pontificado de Juan Pablo II: La publicación de la Encíclica Dives in Misericordia (1980) y el año 1999, dedicado a Dios Padre en la preparación del Gran Jubileo.  Ese último hecho dio un gran impulso a la teología del Padre: las revistas teológicas dedicaron números especiales y se publicaron obras colectivas sobre el tema, que ha ido ganando terreno en la producción teológica reciente. Aún así el número de títulos sigue siendo, en comparación, exiguo”. [DOMINGO GARCÍA GUILLEN, “Padre es nombre de relación” Dios Padre en la teología de Gregorio Nacianceno, Analecta Gregoriana 308, Gregorian Biblical Press 2008]

El autor continúa explicando algo muy importante y que debemos esforzarnos en distinguir, y es que aún en las obras en las que se habla de Dios Padre, podemos comprobar que se incurre respecto a Él, en desprolijidades metódicas severas: en concreto cuando se iguala la relación eterna del Padre con su Unigénito, con la paternidad de Dios respecto de los hombres:
“la teología del Padre no encuentra un ‘lugar’ propio en estos elencos, y se ve confinada al discurso sobre los ‘atributos divinos’, junto con la providencia o la omnipotencia. Dios es ‘Padre’ en un doble sentido: Padre de Jesucristo (y emisor de Espíritu), y también Padre de los seres humanos (‘Padre nuestro’). La paternidad divina sobre los hombres puede situarse sin dificultad entre los atributos divinos, no así la relación eterna del Padre con su Unigénito; sin embargo, no es infrecuente que ambos modos de paternidad divina aparezcan juntos en las bibliografías”.

3) En tercer lugar este autor señala que: “la paternidad ha sido objeto de revisión durante el siglo XX: autores como SIGMUND FREUD o LOUIS ALTHUSSER introdujeron la sospecha frente a la figura paterna, más aún frente a un Dios Padre que contemplaban como proyección eterna del padre terreno. En la producción teológica, expresiones como ‘sociedad sin padres’ (A. MITSCHERLICH, Auf dem weg zu vaterlosen Gesellschaft (1963); ‘Eclipse del Padre’ (Card. P. J. CORDES) o ‘Crisis de la paternidad’ (Tony ANATRELLA) se han vuelto de uso común”.

3a) “La teología se ha visto obligada a responder a nuevos retos (como los del feminismo [la biblia feminista por ejemplo]) y a entrar en diálogo con las ciencias humanas; la puesta en crisis de la paternidad ha generado una revisión del lenguaje sobre Dios, mostrando que una mala experiencia de paternidad-filiación humana tiene un influjo negativo para la fe en Dios Padre«. (A. VERGOTE – A. TAMAYO: ‘The parental figures’. En teología: S. FUSTER, Sobre los equívocos).

4) Una cuarta dificultad que comprueba este autor al consultar las bibliografías es que la teología del Padre es una teología ‘sin nombre’, o más exactamente con muchos nombres: ‘teología de la primera persona’, paterlogía, patrilogía, patrología, abbalogía. Más allá de la cuestión terminológica, resulta evidente que se trata de un área teológica que está en fase de clarificación.

5) Pero he aquí un hecho, que para estudiarlo debemos conocer qué es la perijóresis trinitaria  [Perijóresis: Su compenetración, el estar recíproco de cada una de las personas en las otras dos de la Trinidad, morando una en la otra en una única substancia, como circulación de amor sin mezcla ni confusión de personas (De SS. Trinitate, c. 9 y 10). Las hipóstasis divinas están la una en la otra sin confundirse, morando y residiendo siempre juntas, sin que sea posible concebirlas por separado. Así pues, en la Santa Trinidad hay tres hipóstasis unidas por su perijóresis, que expresan el grado máximo de compenetración y de comunión de amor en el grado máximo de diversidad. La categoría de perijóresis recuerda las categorías correspondientes latinas de
circuminsessio (residir en torno) y circumincessio (avanzar alrededor).]

El hecho que más sorprende al autor, es que la renovación de la teología trinitaria que viene operándose en los últimos decenios, haya llevado a algunos teólogos a relativizar la condición de Origen propio del Padre en nombre de una teología trinitaria basada en la communio o la perijóresis trinitaria. En el siguiente punto se enumera y explica, cómo hay autores que intentan definir el Misterio mezclando en él criterios humanos.

6) Cita como ejemplos más conocidos: Gisbert GRESHAKE, que propone prescindir de las procesiones trinitarias de generación y espiración porque indicarían un ‘movimiento unilateral’ desde el Padre. Jürgen MOLTMANN, aun reconociendo al Padre como fuente de la divinidad, prefiere destacar el ‘círculo eterno de la vida divina’, insistiendo en la perijóresis. Alexander GANOCZY considera que se debe abandonar el paradigma del Padre como ‘Principio’ (que él denomina ‘patrocentrismo’) por ser incompatible con la comunión e igualdad de los divinos Tres.

7) El status quaestionis que traza este investigador pone de manifiesto la actualidad y urgencia de una renovada teología del Padre y justifica su investigación sobre la teología del Padre en San Gregorio Nacianceno, colocando su trabajo al servicio del objetivo señalado por Juan Pablo II: ‘Ampliar los horizontes del creyente según la visión misma de Cristo: la visión del Padre celestial’ [Tertio Millenio Adveniente 49]. Y a la luz del texto: “Doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede todo conocimiento para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (Ef. 2, 14-19).

8) El P. García Guillén ha percibido que la profundización de la teología acerca del Padre debe nacer de una renovada vida de piedad filial, y que la atrofia que padece delata una anemia de la piedad y la espiritualidad filial del pueblo católico, que se pone de manifiesto en la academia teológica con un cierto daltonismo o mancha en la retina espiritual para la contemplación del Padre.

 

1 comentario en « EL ECLIPSE DEL PADRE [2] en la TEOLOGÍA»

  1. Gracias Padre por regalarnos esta página que nos llama a a piedad filial, ilustrándonos sobre el tema, en esta Solemnidada de la Santísima Trinidad, en la que adoramos al único Dios en tres personas, reconociendo por la Escritura y la Tradición, la Liturgia y la espiritualidad, que el Padre es el Origen de todo. «Tanto amó Dios (el Padre) al mundo, que nos envió a SU HIJO; Jesús en San Juan nos promete: «Cuando venga el Espíritu, que el Padre os enviará en mi nombre»….
    Debo reconocer que gracias a la trilogía del Sermón de la montaña: «Las Bienavneturanzas», Upa Papá (Elevaciones al Padre Nuestro), el Sermón de la montaña y Vivir de cara al Padre, de su autoría, el Padre ha entrado en mi vida espiritual (ya estaba en mí) yo caí en la cuenta. Cuán agradecida estoy.

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