LOS MAESTROS DE ANSELM GRÜN 1/2

ANSELM GRÜN, SUS MAESTROS Y SUS ERRORES

ANSELMO VERDE INTÉRPRETE INMADURO Y EXTRAVIADO[1]

El Monje benedictino alemán Anselm Grün, divulgado por editoriales que operan con el nombre de “católicas” (que inexplicablemente la Jerarquía eclesiástica no les ha disputado), en su obra Evangelio y psicología profunda [2]  reconoce como su fuente de inspiración la obra de un sacerdote alemán llamado Eugen Drewermann. Y no ahorra elogios a su Maestro: “en todo cuanto sigue utilizo los dos tomos de Drewerman, Psicología profunda y exégesis, a los que debo interesantes puntos de vista”.

 Y añade otra fuente de inspiración: “y un libro –dice– de Sanford. Tanto Drewerman como el metodista Sanford fueron discípulos del psicólogo alemán Karl G. Jung.

Y Anselmo Verde, después de que allí se ubica como discípulo del método psicologista de su Maestro Drewermann, prosigue: “Utilizo los dos tomos de Drewerman , en el que el autor hizo, ya hace veinte años[3], una exégesis bíblica desde el punto de vista de la psicología profunda”.

Veamos pues lo que aprendió de sus desviados maestros el inmaduro intérprete “benedictino” Anselmo Verde:

Eugen Drewermann: la interpretación junguiana, psicologista y simbólica

El sacerdote alemán, P. Eugen Drewermann, profesor en Paderborn que fue apartado de la docencia y del ejercicio del sacerdocio por el obispo de Paderborn Johannes Joachim Degenhardt en 1991 y 1992, enseñaba –como afirmó en una entrevista con la Revista Der Spiegel dos días antes de la Navidad de 1991– que “cuando se interpretan los relatos de milagros como si fueran históricos se impide  “el acceso a la intelección de los textos. Esos relatos de milagros, etc. son, según opina Drewermnann, meras imágenes [Bilder =  expresiones figuradas] “que apuntan [sólo] a mostrar simbólicamente qué poder tuvo Jesús para atraer hacia sí a la gente[4].

En otro momento de la entrevista, Eugen Drewermann niega taxativamente todo valor histórico a los relatos evangélicos de hechos milagrosos:  “No solamente en los pasajes secundarios –dice– sino justamente en los pasajes centrales del Nuevo Testamento, debemos comprobar que se trata de leyendas, símbolos y mitos. Esto vale especialmente de la presentación del nacimiento de Jesús, muerte, resurrección y ascensión. Nada de esto podemos dejarlo de lado, por no ser moderno, como procuran hacer los desmitologizadores. […] Yo deduzco [de la historia de otras religiones] que existe evidentemente un lenguaje del inconsciente comprensible para toda la humanidad que se expresa por medio de imágenes. Lo llamo un lenguaje de imágenes (Bilder). Este lenguaje no puede ser abolido por vía de desmitologización de la Biblia. Se debe poder pensar por medio de imágenes para comprender el mensaje de Jesús. El que ya no entienda las imágenes religiosas ya no entiende más la religión. A lo que se agrega que quienes no entienden más los mitos, tampoco saben ya qué hacer con sus sueños, ni con sus propios anhelos”[5].

El entrevistador de Der Spiegel le pregunta entonces: “¿Cómo podemos entonces entender que esas historias que son históricamente falsas, sean sin embargo verdaderas?”

Para responderle Eugen Drewermann, echa mano del ejemplo del arte de Picasso y contesta que es un arte que miente, pero que la suya es “una mentira que nos ayuda a entender la verdad”[6].

Aquí se entiende cuál es la razón por la cual, el modernista, que niega la posibilidad de todo milagro, sustituye el sentido literal histórico, que le resulta inaceptable, y le inyecta [eisegesis] al texto un sentido acomodado –de origen psicologista– cuya fuente en Jung es fácilmente reconocible.

Siendo el papa Benedicto XVI prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, intervino activamente en la remoción de Eugen Drewermann. En su introducción al Jesús de Nazareth, dice S.S. Benedicto XVI algo que parece traslucir esta circunstancia. Al evaluar el Papa Benedicto un aspecto positivo de los métodos histórico-críticos, les reconoce el mérito de conjurar el peligro de una interpretación meramente simbólica al estilo junguiano de Eugen Drewermann y Anselm Grün:

“Hay que decir, ante todo, –escribe el Papa– que el método histórico –precisamente por la naturaleza intrínseca de la teología y de la fe– es y sigue siendo una dimensión del trabajo exegético a la que no se puede renunciar. En efecto, para la fe bíblica es fundamental referirse a hechos históricos reales. Ella no cuenta leyendas como símbolos de verdades que van más allá de la historia, sino que se basa en la historia ocurrida sobre la faz de la tierra. El factum historicum no es para ella una clave simbólica que se puede sustituir [como lo hace, comento yo, Eugen Drewermann y Anselm Grün en su seguimiento] , sino un fundamento constitutivo. Et incarnatus est: con estas palabras profesamos la entrada efectiva de Dios en la historia real.

Si dejamos de lado esa historia, la fe cristiana como tal, queda eliminada y transformada en otra religión. Así pues, si la historia, lo fáctico, forma parte esencial de la fe cristiana en este sentido, ésta debe afrontar el método histórico. La fe misma lo exige. La Constitución conciliar sobre la divina revelación, antes mencionada, lo afirma claramente en el número 12”[7].

ANSELM GRÜN

Volvamos, a Anselmo Verde que reconoce como su principal maestro al condenado y depuesto de cátedra y ministerio sacerdotal, a Eugen Drewermann en el catolicismo de habla castellana, pero que de alguna manera es heredero. Anselmo Verde es un astuto divulgador de los errores de Drewermann y de Jung, a quienes reconoce como su abuelito, y los divulga ampliamente a través de editoriales católicas e incluso a través de Radio María.

Como queda dicho antes, el benedictino alemán Anselm Grün,  en su obra “Evangelio y psicología profunda[8] reconoce la obra de Eugen Drewermann como su fuente de inspiración sin ahorrarle elogios: “en todo cuanto sigue utilizo los dos tomos de Drewerman Psicología profunda y exégesis, a los que debo interesantes puntos de vista, y un libro de Sanford[9], discípulos [ambos] de Carl G. Jung, en el que el autor hizo ya hace veinte años [por lo tanto hacia 1968, contemporáneamente a Gabriel Morán] una exégesis bíblica desde el punto de vista de la psicología profunda”[10].

Voy a ocuparme, de la obra del psicólogo junguiano y pastor episcopaliano John. A. Sanford después de cerrar a continuación  los comentarios sobre Anselm Grün {esto será en la próxima entrada}:

 Anselm Grün practica la misma acomodación psicologista que Drewermann, atribuyéndole arbitrariamente al texto bíblico, un sentido de orden imaginario que –sin embargo él– presenta como si fuera un mejor sentido que el sentido literal, al que no vacila en considerar “inútil”. Cuenta Anselm Grün que en sus retiros bíblicos a jóvenes: “[Los jóvenes] se ‘lanzaron’ a veces a hacer una interpretación de los textos bíblicos ‘de manera lúdica’. Cuando se ha llegado a pensar y sentir en imágenes bíblicas aparecen nuevos aspectos en los textos bíblicos. De su interpretación he llegado a la conclusión de que entienden bien el lenguaje de los simbolismos e imágenes bíblicas. Lo único que necesitan es estímulo para leer la Biblia en imágenes, sin perderse en inútiles[11]  interpretaciones del sentido literal”[12].

En la misma obra sostiene que “muchas parábolas no hablan expresamente de Dios. Se limitan a describir experiencias de la vida ordinaria por medio de imágenes y de símbolos[13]. […] Pero tan pronto como empecemos a sumergirnos en el corazón de la parábola, empezarán a transformarse nuestros pensamientos y deseos, nuestras fuerzas y ardor del corazón, empezaremos a poner nuestra vida rumbo a Dios. En mis cursos de psicoterapia suelo distribuir entre los participantes preguntas como las siguientes para su trabajo personal y la reelaboración de la parábola…”[14].

Se ve claramente confirmada por esta práctica, la convicción de Anselm Grün de que el sentido literal es inútil para la terapia del alma. Lo que debería hacer con sus “pacientes” sería empezar por enseñarles el sentido literal de las mismas. Todas ellas hablan de Cristo, Hijo de Dios, de la divina regeneración, de la vida filial. Y esto es lo que puede sanar a las almas, porque es el camino elegido por Cristo Médico.

Estamos en la libre interpretación luterana y calvinista. Estamos en la práctica de atribuir al texto sagrado los sentidos acomodados de la simbología del alma, como si fueran su sentido más profundo y propio, dejando de lado el sentido histórico, literal e inspirado por Dios —como si fuera inútil por el hecho de que a los pacientes no les resulte interesante.

Estamos muy cerca de la afirmación de “Ésta es la clave de toda cristología: que como sujeto de los predicados que le atribuye a Cristo, se coloque una idea en lugar de un individuo […] ¿Qué puede tener todavía de especial un individuo? Nuestro tiempo exige una Cristología que lo lleve desde el hecho a la idea, desde el individuo a la especie. Una dogmática que se quede en Cristo como individuo, no es una dogmática sino una prédica” [15]. Sólo que glosada al gusto de la época: “Ésta es la clave de toda cristología: que como sujeto de los predicados que le atribuye a Cristo, se coloquen imágenes y símbolos en lugar del individuo histórico […] ¿Qué puede tener todavía de especial un individuo histórico? Nuestro tiempo exige una Cristología que lo lleve desde el objeto aludido en el texto, al símbolo o a la imagen, desde el dato sensible al mundo imaginario. Una dogmática que se quede en Cristo como individuo, no es una dogmática sino una prédica”

Anselm Grün pretende apañar esta operación de atribución de un sentido acomodado bajo la pretensión de que es el mismo procedimiento de la exegesis alegórica practicada por los Santos Padres y antiguos exegetas: “Los padres de la Iglesia ya se enfrentaron con problemas al querer conjuntar dentro de una misma exégesis los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Nadie que pretenda ensayar una exégesis bíblica desde la psicología profunda podrá silenciar su esfuerzo por lograr una exposición espiritual”[16].

Llamar “exégesis bíblica” a una interpretación de la Sagrada Escritura desde la psicología profunda es una tergiversación. Es apañar la sustitución del sentido literal por un sentido acomodado de orden psicológico y por lo tanto inmanente, que es presentado por Anselm Grün como equivalente al literal.

El sentido literal no es alcanzable ‘desde’ la psicología profunda, ni desde la teología de la liberación marxista, ni desde dentro de los límites de la razón, ni desde las metas de la autoayuda. El sentido literal se alcanza desde la fe, es decir desde el Espíritu Santo, desde el contexto bíblico cercano y lejano, desde la analogía de la fe, desde la tradición y el magisterio.

[1] P. Horacio Bojorge S.J – Fragmento tomado de la exposición: Dei Verbum (2) – sentidos bíblicos y extrabíblicos. – publicado por: Centro Pieper – Mar del Plata – 7 mayo 2011

[2] Evangelio y psicología profunda (título original en alemán: Tiefenpsychologische Schriftauslegung) de Anselm Grün fue publicado originalmente en 1988. La edición en español, publicada por Narcea Ediciones, salió a la luz en el año 2003.

[3] Por lo tanto hacia 1968, contemporáneamente a Gabriel Morán

[4] [Los obispos] “Verstellen den Zugang zum Verständnis der Texte. Es sind Bilder, die symbolysch zeigen sollen, welche Kraft Jesus gehabt hat, Menschen zu sich selbst zu Führen“ [Eugen Drewermann, Entrevista en la revista  Der Spiegel del 23 de diciembre de 1991]. A lo que el entrevistador responde: “Wenn es nur Bilder, also keine historischen Berichte sind, dann hat Jesus demnach keine Wunder vollbracht?” = “Si entonces son sólo imágenes, por lo tanto no son relatos históricos, entonces según esto Jesús no hizo milagros?” Drewermann asiente, efectivamente, no los hizo. [Tomado de una publicación de la Vicaría General del Arzobispado de Paderborn: Hermann-Joseph Rick, Dokumentation zur Jüngsten Entwicklung um Dr. Eugen Drewermann, Für das Erzbischöffliche Generalvikariat Paderborn herausgegeben von Hermann-Joseph Rick) Verlag Bonifatius, Paderborn Band I – 1991, Band II – 1992,  Cita tomada de Band II p. 428 [88] ]

[5] Hermann-Joseph Rick, Obra citada Tomo II, pp. 433 [93]

[6] Hermann-Joseph Rick, O.c. Tomo II, pp. 433-434 [93-94]

[7] Benedicto XVI, Jesús de Nazareth, Primera Parte, pp. 11-12

[8] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, Narcea S.A. de Ediciones, Madrid 2003, [Original Alemán: Tiefen-psychologische Schriftauslegung, 19881] Obra publicada por primera vez en 1988, tres años antes de que el obispo de Paderborn separara al P. Eugen Drewermann de su cátedra, y cuatro antes de que le prohibiera predicar y lo apartara del ejercicio del sacerdocio. Pero sus traducción por Narcea en castellano es del 2003, cinco años posterior a la remoción de Eugen Drewermann de su cátedra y del ejercicio del sacerdocio.

[9] John A. Sanford (1929-2005) fue un psicoanalista junguiano y sacerdote episcopaliano. En 1955, fue ordenado sacerdote en el Seminario Teológico Episcopal de Cambridge, Mass. Más tarde, fue profundamente influenciado por su mentor, Fritz Kunkel, discípulo de Carl G. Jung, el psiquiatra suizo y fundador de la psicología analítica, de quien Jack era un estudiante dedicado. Estudió y dominó la mitología griega, lengua griega, y la historia indígena Americana. La primera asignación de oficina de Jack como sacerdote asistente fue en la parroquia de St. Luke’s en Monrovia en 1955. Fué nombrado rector de la iglesia de Trinity en Los Angeles en 1958. Véase su biografía en http://www.upsunday.com/_/Sanford.html

[10] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, p. 8

[11] ¡Sic! ¡Así! Las cursivas son mías. Y la práctica que describe a continuación confirma que no le concede ninguna utilidad al sentido literal para sus finalidades psicoterapéuticas. En lugar del sentido literal, les prescribe jugar imaginariamente con los símbolos y quedarse con lo que le dice a cada uno. Estamos ante la libre interpretación de orden psicoterapéutico en psicología profunda o en terapia simbólica.

[12] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, p. 8

[13] Lo cual es verdad. Pero falsa la conclusión y la práctica que A. Grün deriva del hecho, pues a sus discípulos se las explica aparte

[14] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda págs.. 41-42

[15] David Friedrich Strauss, Das Leben Jesu kritisch bearbeitet, Tubinga, 1836, p. 734. Ver: Einfluss Hegels in deutscher Theologie: Christusereignis und Gesammtmenschheit, en Zeitschrift f. Kath. Theol. 93 (1971), 1-28

[16] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, p. 7

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